Un joven con un futuro prometedor, buen estudiante, excelente hijo y con una gran habilidad para los negocios. Especialmente en el área de finanzas, en la empresa de servicios que tenía su padre.”Hace unos años el negocio de la costura era rentable, sumado con mi habilidad, la combinación fue la clave de aquel éxito”.
Es así que se convertiría en un bohemio, al manipular gran cantidad de dinero, se daba la gran vida, alquilaba yates y se paseaba con alguna compañera ocasional. Pero eso sí, siempre al terminar cada día el punto de encuentro con sus amigos del barrio era “el bar de don pato”, el nombre del establecimiento no lo recuerda, pero sí el apodo de tan peculiar personaje, con el que compartía parte de su vida, día con día.
En un inicio frecuentaba ése lugar para distraerse un poco, luego de haber trabajado arduamente todo el día, para poder ayudar económicamente a sus padres. Hasta que en uno de esos paseos que acostumbraba darse, conoció a una chica, a la que “célebremente” llamaban “la mona”. Ella era una de esas acompañantes ocasionales que el solía tener, debido al tipo de vida tan desordenada que llevaba. Sólo que ella sería diferente. Vivieron una relación llena de infidelidades y al mismo tiempo de mucho amor, sus padres trataban de alejarlo de “la mona”, luchaban para hacerlo estudiar y que no malgaste su dinero, pero al contrario, más los unían en su intento por separarlos. Al encontrarse en esa relación tan tormentosa y sin algún tipo de apoyo por parte de sus familiares, e incluso de sus amigos de verdad(los había perdido como consecuencia de su actitud tan déspota), es que toma la decisión de refugiarse en el alcohol, creyendo que esta bebida para algunos “milagrosa” lo haría olvidar sus problemas. Tiempo después “la mona” desaparecería de su vida de forma casi inexplicable, hasta el día de hoy no sabe nada de ella. A pesar de él haberla amado tanto, no le puede perdonar que por su culpa se haya visto obligado a refugiarse en esta bebida perjudicial para el ser humano. Y en cada embriaguez, no podía evitar el recordar aquel apoyo que ya no le podía brindar a sus padres, ya que con aquella mujer se había gastado gran parte de sus ahorros, y como consecuencia de su depresión, descuido la empresa de sus padres a tal punto que quebró. Como era de esperarse con el dinero se fueron los “amigos” que tenía.
La vida de Segundo Oviedo se consumía, al igual que cada vaso de aquella bebida. Sin darse cuenta frecuentaba más aquel lugar, y él envejecía junto con el. Hasta que “don pato” falleció. Al fallecer tan inseparable amigo, Segundo, se ahogaba en cada vaso de alcohol, pero ya no en aquel bar, puesto que con la muerte de éste personaje, se cerraría también el bar, lugar que era como un “templo” para él, donde él se confesaba frente a cada botella, dándose golpes de pecho y preguntándose el porque de ese fracaso, si él no le había causado daño a nadie. Sino en cualquier otro lugar, ya que para él se había convertido en algo relevante. Lo único importante para él, era que hubiese cerveza y sus infaltables boleros cantineros, especialmente los de Ivan Cruz, su canta-autor preferido.
Segundo Oviedo, era muy buscado por su familia, hasta que en una ocasión dieron con él, el principal motivo de la búsqueda era para informarle que su padre había fallecido, y que su madre, se encontraba algo delicada. Al enterarse de tal noticia, el opta por no ir donde su madre, había llegado a la conclusión que no debía verlo en el estado en el que estaba, mejor era que hiciera la idea que me había muerto. Procuraba mantenerse informado sobre el estado de su madre, y así hasta hace aproximadamente unos tres meses, de los cuales no sabe nada de ella, y considera que así es saludable para ambos, ni él ni ella se martirizan. Cada vez que Segundo sabía noticias de su madre, se sumía en el alcohol y terminaba durmiendo en las calles.
Él ahora se encuentra viviendo en la casa de un familiar, el cual le brindan un techo, y alimentos, a cambio de que él realice alguna labor en la casa y la cuide, durante el día. Todos salen a trabajar y él se queda a cargo de la casa, todos se preguntarán como es que dejan a cargo de una casa a una persona que ha llevado una vida desordenada, pero es la confianza que se le ha brindado en ese hogar, y no los puede defraudar. El licor es una bebida que no ha dejado de consumir, lo hace ocasionalmente, cuando los dueños de casa están en esta y con previa autorización de los mismos. Lo hace en una cantina que queda cerca de su domicilio, evita irse lejos para no causar ningún inconveniente a sus familiares, ellos tienen información de su madre, pero él les ha pedido que siempre que ella esté bien, no le brinden dicha información.
Recientemente, recibió noticias de “la mona”, la única mujer a quien “amo”, sabe que esta bien, se casó y tiene un pequeño de aproximadamente diecisiete años. Segundo aún guarda un cariño por ella, y le da mucho gusto saber de que ella es feliz. No podríamos afirmar que él lo es, puesto que como él dice “si en algún momento de mi vida conocí la felicidad, no lo sé, dicen que todos vivimos aunque un cachito de ella”, pero Segundo no se atreve a afirmar. Actualmente el recurre a la cantina ubicada cerca de su barrio y en medio de una borrachera le pide ya no a una botella sino a Dios, mediante un crucifijo que aún conserva, que bendiga a su madre, a su inolvidable “mona”, y a esta familia que tan buenamente lo acogió. Este es un ejemplo, de que una persona como él, se puede reinsertar a la sociedad.
Es así que se convertiría en un bohemio, al manipular gran cantidad de dinero, se daba la gran vida, alquilaba yates y se paseaba con alguna compañera ocasional. Pero eso sí, siempre al terminar cada día el punto de encuentro con sus amigos del barrio era “el bar de don pato”, el nombre del establecimiento no lo recuerda, pero sí el apodo de tan peculiar personaje, con el que compartía parte de su vida, día con día.
En un inicio frecuentaba ése lugar para distraerse un poco, luego de haber trabajado arduamente todo el día, para poder ayudar económicamente a sus padres. Hasta que en uno de esos paseos que acostumbraba darse, conoció a una chica, a la que “célebremente” llamaban “la mona”. Ella era una de esas acompañantes ocasionales que el solía tener, debido al tipo de vida tan desordenada que llevaba. Sólo que ella sería diferente. Vivieron una relación llena de infidelidades y al mismo tiempo de mucho amor, sus padres trataban de alejarlo de “la mona”, luchaban para hacerlo estudiar y que no malgaste su dinero, pero al contrario, más los unían en su intento por separarlos. Al encontrarse en esa relación tan tormentosa y sin algún tipo de apoyo por parte de sus familiares, e incluso de sus amigos de verdad(los había perdido como consecuencia de su actitud tan déspota), es que toma la decisión de refugiarse en el alcohol, creyendo que esta bebida para algunos “milagrosa” lo haría olvidar sus problemas. Tiempo después “la mona” desaparecería de su vida de forma casi inexplicable, hasta el día de hoy no sabe nada de ella. A pesar de él haberla amado tanto, no le puede perdonar que por su culpa se haya visto obligado a refugiarse en esta bebida perjudicial para el ser humano. Y en cada embriaguez, no podía evitar el recordar aquel apoyo que ya no le podía brindar a sus padres, ya que con aquella mujer se había gastado gran parte de sus ahorros, y como consecuencia de su depresión, descuido la empresa de sus padres a tal punto que quebró. Como era de esperarse con el dinero se fueron los “amigos” que tenía.
La vida de Segundo Oviedo se consumía, al igual que cada vaso de aquella bebida. Sin darse cuenta frecuentaba más aquel lugar, y él envejecía junto con el. Hasta que “don pato” falleció. Al fallecer tan inseparable amigo, Segundo, se ahogaba en cada vaso de alcohol, pero ya no en aquel bar, puesto que con la muerte de éste personaje, se cerraría también el bar, lugar que era como un “templo” para él, donde él se confesaba frente a cada botella, dándose golpes de pecho y preguntándose el porque de ese fracaso, si él no le había causado daño a nadie. Sino en cualquier otro lugar, ya que para él se había convertido en algo relevante. Lo único importante para él, era que hubiese cerveza y sus infaltables boleros cantineros, especialmente los de Ivan Cruz, su canta-autor preferido.
Segundo Oviedo, era muy buscado por su familia, hasta que en una ocasión dieron con él, el principal motivo de la búsqueda era para informarle que su padre había fallecido, y que su madre, se encontraba algo delicada. Al enterarse de tal noticia, el opta por no ir donde su madre, había llegado a la conclusión que no debía verlo en el estado en el que estaba, mejor era que hiciera la idea que me había muerto. Procuraba mantenerse informado sobre el estado de su madre, y así hasta hace aproximadamente unos tres meses, de los cuales no sabe nada de ella, y considera que así es saludable para ambos, ni él ni ella se martirizan. Cada vez que Segundo sabía noticias de su madre, se sumía en el alcohol y terminaba durmiendo en las calles.
Él ahora se encuentra viviendo en la casa de un familiar, el cual le brindan un techo, y alimentos, a cambio de que él realice alguna labor en la casa y la cuide, durante el día. Todos salen a trabajar y él se queda a cargo de la casa, todos se preguntarán como es que dejan a cargo de una casa a una persona que ha llevado una vida desordenada, pero es la confianza que se le ha brindado en ese hogar, y no los puede defraudar. El licor es una bebida que no ha dejado de consumir, lo hace ocasionalmente, cuando los dueños de casa están en esta y con previa autorización de los mismos. Lo hace en una cantina que queda cerca de su domicilio, evita irse lejos para no causar ningún inconveniente a sus familiares, ellos tienen información de su madre, pero él les ha pedido que siempre que ella esté bien, no le brinden dicha información.
Recientemente, recibió noticias de “la mona”, la única mujer a quien “amo”, sabe que esta bien, se casó y tiene un pequeño de aproximadamente diecisiete años. Segundo aún guarda un cariño por ella, y le da mucho gusto saber de que ella es feliz. No podríamos afirmar que él lo es, puesto que como él dice “si en algún momento de mi vida conocí la felicidad, no lo sé, dicen que todos vivimos aunque un cachito de ella”, pero Segundo no se atreve a afirmar. Actualmente el recurre a la cantina ubicada cerca de su barrio y en medio de una borrachera le pide ya no a una botella sino a Dios, mediante un crucifijo que aún conserva, que bendiga a su madre, a su inolvidable “mona”, y a esta familia que tan buenamente lo acogió. Este es un ejemplo, de que una persona como él, se puede reinsertar a la sociedad.
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