“Por ella quiero brindar” (Segundo Rosero)
Tengo un despecho en mi vida,
siento un dolor en mi alma,
prometí ya no beber
sin embargo no he cumplido.
Tú domaste este dolor
y es inmensa esta mi pena,
yo la amé con gran pasión
y hoy se ha ido de mi lado.
CORO
Dos más por favor dos más,
que por ella quiero brindar.
Dos más por favor dos más,
que por ella quiero brindar.
Pero no voy a llorar,
creo que no vale la pena.
Si mi amor no comprendió,
si despreció mi cariño.
Quizá el tiempo borrara
de mi mente su recuerdo.
Algún día comprenderá
que mi amor fue verdadero.
CORO
Dos más por favor dos más,
que por ella quiero brindar.
Dos más por favor dos más,
que por ella quiero brindar.
Dos más por favor dos más,
que por ella quiero brindar.
Dos más por favor dos más,
que por ella quiero brindar.
Dos más por favor dos más
que por ella quiero brindar.
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La Soledad del Alma
Va por las solitarias calles buscando consuelo, con la mirada triste y desvanecida. Nadie sabe en verdad que es lo que realmente busca si olvidar o calmar su dolor. Prometió muchas veces no volver a beber sin embargo no lo ha cumplido.
Paco, como lo conocen en el barrio, es un hombre que desde hace mucho tiempo atrás a encontrado en el alcohol mas que un simple consuelo, ya casi se ha convertido en una adicción, la cual cada vez sea hace mas difícil de dejarla. Para él no existe refugio más eficiente que la de una botella, en la cual día a día encuentra un momento de paz y tranquilidad.
El alcohol se ha vuelto su única fiel compañía. Es realmente grande la pena que lo envuelve, que ni siquiera se da cuenta que se echó al olvido. Su familia ya no lo quiere, sus mejores amigos lo han abandonado y el gran amor de su vida sólo en recuerdos lo tiene guardado.
Ella lo abandonó cuando mas lo necesitaba, siempre le brindó desprecio en vez de cariño, le mostró incomprensión y nunca quiso entenderlo. Ahora siendo las nueve de la noche, él con la tristeza reflejada en la mirada se encuentra en una cantina brindando por ella, creyendo así algún día poder llegar a olvidarla.
Siempre suele hacer lo mismo, en unas cuantas horas Paco estará muy ebrio, sentirá solo en esos pequeños momentos que el sufrimiento se ha ido. Así pasaran las horas y el andrajoso hombre de cabello negro y de aspecto totalmente fúnebre en un parque terminará postrado.
Al despertar al día siguiente, se dará cuenta que nada ha cambiado y que todo sigue igual o talvez peor que antes. Caminará y caminará por las oscuras calles de la Av. Eloy Espinoza sin sentido y sin razón, esperando la fría y oscura noche para una vez mas refugiarse en el alcohol.
Paco, como muchos otros sufre desconsoladamente por amor, por un amor que un día fue correspondido y el que con el tiempo se fue acabando. Esto lo convirtió en un hombre demacrado, frustrado y hundido en su inmenso dolor.
A veces no existe la respuesta adecuada que justifique por que las personas beben excesivamente el alcohol. Algunos afirman que beben por dolor, otros quizás por amor y talvez otros por una simple diversión. Cual fuera el motivo que les conlleva a tomar esta decisión, no es la adecuada, ya que a medida que se hace más frecuente su consumo, acaba más rápido con tu vida.
Paco, como otras personas encuentra en el alcohol una compañía realmente fiel, aquella que siente que nunca lo abandonará, que siempre estará a su lado cuando mas lo necesite, ya que su verdadera compañía hace mucho se le fue arrebatada.
Entre las oscuras calles que esconde la Av. Eloy Espinoza, se puede observar cada noche como personas adultas y sobre todo jóvenes se refugian entre las esquinas con botellas de alcohol y cajetillas de cigarrillos, tratando según ellos, de olvidar algo malo que les ha pasado.
Hoy, Paco vive igual o peor que ellos entre las oscuras calles de la ciudad, recostado en cada esquina que encuentra, siempre con una botella de alcohol en manos, dando a cada persona que se le cruza en el camino una gran lástima y pena inevitable.
Muchas veces Paco intentó recuperarse y dejar para siempre de lado el alcohol, pero la pena que invadía su alma era más fuerte que cualquier otra cosa. No hace nada más que beber y beber. El tiempo pasa y se va dando cuenta que el alcohol lo ha ido hundiendo en una profunda depresión.
Hoy con los ánimos caídos, con la mirada desvanecida y sin ganas de seguir viviendo, Paco lo único que se dedica hacer, es refugiarse todos lo días en una miserable cantina, hasta quedar totalmente ebrio. Luego, lo mismo de siempre, sale de la cantina y comienza a caminar sin razón y sentido, hasta que finalmente se detiene y termina dormido en medio de una vereda.
El alcohol lo ha consumido por completo, ya nadie sabe que hacer con él. Muchos se preguntan como puede ser posible que esté sucediendo todo esto. “Hace unos cinco años atrás, Paco era una persona totalmente diferente, tenia sueños, objetivos y metas que cumplir. Ahora nada de eso ha quedado. Se ha convertido en una persona demacrada y sin ilusiones, lo veo y me da mucha pena”. Comentó con la voz un poco entrecortada una amiga.
El alcohol ha convertido a Paco, en una persona sin objetivos, sin metas, sin sueños que realizar. Su vida a diario se encuentra envuelta por este terrible vicio, el cual esta acabando con él y con el camino que aún le falta recorrer.
El alcoholismo hace muchos años atrás, era considerado como un simple vicio, el cual se observa con más frecuencia en los hombres. Hoy en día con los casos alarmantes que se ha venido presenciando por el consumo excesivo de alcohol en las personas, ya ha dado un giro tremendo este antiguo concepto sobre el alcoholismo.
Hoy ya es considerado como una enfermedad más, la cual necesita de cuidado y de un tratamiento de rehabilitación exhaustivo para poder salir y liberarse de ella, volviendo a ser nuevamente una persona normal, es decir sana.
Como Paco, hay muchas más personas que sufren esta enfermedad y que no logran escapar de ella, ya que es grande la depresión y el sufrimiento que llevan dentro, lo cual hace difícil lograr que algún día puedan sanarse por completo.
Este es el terrible y doloroso caso de Paco, una persona que lo tuvo todo, amor, comprensión, cariño y respeto. En un abrir y cerrar de ojos todo lo ha perdido. Se quedó para siempre solo y triste, esperando algún día que alguien se apiade de él e intente ayudarlo para poder salir de esto. Creo que con el tiempo que transcurra en esperar, ya será muy difícil que lo pueda lograr.
Escrito por: María del Carmen Rengifo Esquivel.
La Soledad del Alma
Va por las solitarias calles buscando consuelo, con la mirada triste y desvanecida. Nadie sabe en verdad que es lo que realmente busca si olvidar o calmar su dolor. Prometió muchas veces no volver a beber sin embargo no lo ha cumplido.
Paco, como lo conocen en el barrio, es un hombre que desde hace mucho tiempo atrás a encontrado en el alcohol mas que un simple consuelo, ya casi se ha convertido en una adicción, la cual cada vez sea hace mas difícil de dejarla. Para él no existe refugio más eficiente que la de una botella, en la cual día a día encuentra un momento de paz y tranquilidad.
El alcohol se ha vuelto su única fiel compañía. Es realmente grande la pena que lo envuelve, que ni siquiera se da cuenta que se echó al olvido. Su familia ya no lo quiere, sus mejores amigos lo han abandonado y el gran amor de su vida sólo en recuerdos lo tiene guardado.
Ella lo abandonó cuando mas lo necesitaba, siempre le brindó desprecio en vez de cariño, le mostró incomprensión y nunca quiso entenderlo. Ahora siendo las nueve de la noche, él con la tristeza reflejada en la mirada se encuentra en una cantina brindando por ella, creyendo así algún día poder llegar a olvidarla.
Siempre suele hacer lo mismo, en unas cuantas horas Paco estará muy ebrio, sentirá solo en esos pequeños momentos que el sufrimiento se ha ido. Así pasaran las horas y el andrajoso hombre de cabello negro y de aspecto totalmente fúnebre en un parque terminará postrado.
Al despertar al día siguiente, se dará cuenta que nada ha cambiado y que todo sigue igual o talvez peor que antes. Caminará y caminará por las oscuras calles de la Av. Eloy Espinoza sin sentido y sin razón, esperando la fría y oscura noche para una vez mas refugiarse en el alcohol.
Paco, como muchos otros sufre desconsoladamente por amor, por un amor que un día fue correspondido y el que con el tiempo se fue acabando. Esto lo convirtió en un hombre demacrado, frustrado y hundido en su inmenso dolor.
A veces no existe la respuesta adecuada que justifique por que las personas beben excesivamente el alcohol. Algunos afirman que beben por dolor, otros quizás por amor y talvez otros por una simple diversión. Cual fuera el motivo que les conlleva a tomar esta decisión, no es la adecuada, ya que a medida que se hace más frecuente su consumo, acaba más rápido con tu vida.
Paco, como otras personas encuentra en el alcohol una compañía realmente fiel, aquella que siente que nunca lo abandonará, que siempre estará a su lado cuando mas lo necesite, ya que su verdadera compañía hace mucho se le fue arrebatada.
Entre las oscuras calles que esconde la Av. Eloy Espinoza, se puede observar cada noche como personas adultas y sobre todo jóvenes se refugian entre las esquinas con botellas de alcohol y cajetillas de cigarrillos, tratando según ellos, de olvidar algo malo que les ha pasado.
Hoy, Paco vive igual o peor que ellos entre las oscuras calles de la ciudad, recostado en cada esquina que encuentra, siempre con una botella de alcohol en manos, dando a cada persona que se le cruza en el camino una gran lástima y pena inevitable.
Muchas veces Paco intentó recuperarse y dejar para siempre de lado el alcohol, pero la pena que invadía su alma era más fuerte que cualquier otra cosa. No hace nada más que beber y beber. El tiempo pasa y se va dando cuenta que el alcohol lo ha ido hundiendo en una profunda depresión.
Hoy con los ánimos caídos, con la mirada desvanecida y sin ganas de seguir viviendo, Paco lo único que se dedica hacer, es refugiarse todos lo días en una miserable cantina, hasta quedar totalmente ebrio. Luego, lo mismo de siempre, sale de la cantina y comienza a caminar sin razón y sentido, hasta que finalmente se detiene y termina dormido en medio de una vereda.
El alcohol lo ha consumido por completo, ya nadie sabe que hacer con él. Muchos se preguntan como puede ser posible que esté sucediendo todo esto. “Hace unos cinco años atrás, Paco era una persona totalmente diferente, tenia sueños, objetivos y metas que cumplir. Ahora nada de eso ha quedado. Se ha convertido en una persona demacrada y sin ilusiones, lo veo y me da mucha pena”. Comentó con la voz un poco entrecortada una amiga.
El alcohol ha convertido a Paco, en una persona sin objetivos, sin metas, sin sueños que realizar. Su vida a diario se encuentra envuelta por este terrible vicio, el cual esta acabando con él y con el camino que aún le falta recorrer.
El alcoholismo hace muchos años atrás, era considerado como un simple vicio, el cual se observa con más frecuencia en los hombres. Hoy en día con los casos alarmantes que se ha venido presenciando por el consumo excesivo de alcohol en las personas, ya ha dado un giro tremendo este antiguo concepto sobre el alcoholismo.
Hoy ya es considerado como una enfermedad más, la cual necesita de cuidado y de un tratamiento de rehabilitación exhaustivo para poder salir y liberarse de ella, volviendo a ser nuevamente una persona normal, es decir sana.
Como Paco, hay muchas más personas que sufren esta enfermedad y que no logran escapar de ella, ya que es grande la depresión y el sufrimiento que llevan dentro, lo cual hace difícil lograr que algún día puedan sanarse por completo.
Este es el terrible y doloroso caso de Paco, una persona que lo tuvo todo, amor, comprensión, cariño y respeto. En un abrir y cerrar de ojos todo lo ha perdido. Se quedó para siempre solo y triste, esperando algún día que alguien se apiade de él e intente ayudarlo para poder salir de esto. Creo que con el tiempo que transcurra en esperar, ya será muy difícil que lo pueda lograr.
Escrito por: María del Carmen Rengifo Esquivel.
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