¿QUIÉN PUEDE SER EL TUTOR DE ESTE CICLO?

lunes, 7 de abril de 2008

Crónica


DEVUÉLVEME A MI MADRE



La pena más grande y el dolor más intenso se reúne en aquel viejo cementerio de Nueva Esperanza, en villa María del triunfo, Aquel triste y precario lugar guarda dentro muchas historias y todas con el mismo trágico final para sus protagonistas. En cada lápida polvorienta, en cada flor marchita, en cada piedra levantada y en cada cruz de madera apolillada. En cada cosa existente del lúgubre terreno hay muerte.

Las nubes oscuras del cielo dejan caer las primeras gotas y van surcando un delgado camino por el que Gisela Robles Llanos camina lentamente. Entre sus brazos un ramo de rosas blancas y en sus ojos las lágrimas empiezan a escapar mezclándose con las gotas de lluvia. Ella se deja caer de rodillas en una lápida blanca, en la cual yacen los restos de su madre y cuyas inscripciones poco van desapareciendo.

“Feliz cumpleaños mamá. Llueve como aquel día pero hoy me quedo contigo”. La voz de Gisela se pronunciaba como un susurro que se perdía al seguir sus gritos de lamento. A pesar de transcurridos 10 años desde el fallecimiento de su madre el hueco de vacío en el corazón aún no había cerrado. No iba a cerrar nunca. Sus manos se posaron en la fría tumba mientras su mente luchaba por no recordar como la muerte se llevó a la mujer que le dio la vida

Los recuerdos no eran muy claros. Gisela tenía 11 años y su mamá siempre estaba triste. Lloraba mucho sobre todo en las noches .Su papá casi nunca estaba en la casa y cuando venía discutían sin parar. Él se enfadaba mucho con ella la insultaba y humillaba.


La noche de su muerte fue muy extraña. Llovía y el frío obligaba a guarecerse en casa. Gisela se encontraba reposando en su cuarto .tenía fiebre, la cabeza le latía como si fuera a estallar y las pesadillas eran continuas. Sus pequeños hermanos Eder y David dormían en un cuarto mucho más alejado Su madre era costurera, estaba terminando un pedido y debido al arduo trabajo no dejaba de sudar. Entre esos malos sueños producto de la fiebre a Gisela le pareció escuchar a sus padres discutir .Se levantó de golpe con el cuerpo tiritando, luego se hizo el silencio. Empezó a llamar pero nadie le respondió solo un leve sonido llegaba desde el cuarto de sus padres.

De pronto el estallido de un vaso rompió el silencio y el sonido de los resortes de la cama empezaban a emitirse con más fuerza desde la habitación de sus padres a pocos metros de donde se encontraba Gisela. El miedo empezó a embargar sus pensamientos y aun dubitativa y muy débil se paro. Caminar resultaba muy costoso ya que le parecía que todo se movía alrededor.

Desde donde estaba apoyada en las paredes se vislumbraba la puerta entreabierta de la habitación de sus padres. Un haz de luz se escapaba desde dentro. Al principio solo lograba ver los pies descalzos de su madre que estaba tumbada en la cama. Gisela pegó el ojo en una de las ranuras de la madera cerca de la puerta y prefirió haberse quedado ciega en lugar de ver lo que allí ocurría. Dos mujeres sujetaban los brazos de su madre que aun jadeaba de cansancio mientras luchaba por zafarse. A pocos metros en el mismo cuarto se hallaba el padre de Gisela que estaba de espaldas en aquella escena de espanto sin moverse a auxiliarla.


Gisela se retito rápidamente desde donde se encontraba .No quería ver nada más. No entendía nada .No podía decir nada. Solo se tapaba la cara con las manos Aquello que había presenciado era la peor de las pesadillas y talvez sólo era eso pensó una horrible pesadilla. No podía ser real pero las lágrimas caían dolorosamente y el profundo dolor en el pecho no podía dejar de sentirse. Pronto el cansancio y la fiebre la hundieron en un sueño intranquilo.

Pasaron horas que parecieron segundos y Gisela aun convaleciente a causa de su enfermedad logró despertarse. Sus pensamientos aún no encajaban .Tenía imágenes borrosas en su cabeza .Lo que vio después fue a su padre en la sala junto a sus tíos y otros familiares hablaban de forma muy diferente. La habitación de su madre estaba cerrada y se escuchaban murmullos y llanto dentro de ella. Entonces comprendió lo que no quería entender.


Las preguntas, la confusión, el desconcierto, el dolor se arremolinó en el corazón de Gisela. ¿Por qué?, ¿por qué, mamá? Se repetía constantemente mientras las lágrimas caían incesablemente. Aún tenía la imagen de su madre tirada y convulsionando. Ella había muerto. El entierro fue rápido y con poca gente. El Papá de Gisela no quería que ella ni sus hermanos asistieran, pero ella se empeñó. Era su madre, debía ir. Los días que siguieron pasaron muy deprisa y ajenos a ella

No pasó mucho tiempo para que su padre llevara a otra mujer a su casa, una que desde el primer momento en que Gisela la vio la aborreció.. La única explicación que recibió Gisela de su padre sobre la muerte se su madre fue que ésta estaba sudando mucho y que había tomado un vaso de gaseosa helada y eso hizo que sus pulmones no soportaran. Fue la versión se mantuvo durante mucho tiempo .Un día se enteró que su madre había estado gestando antes de morir. Recordó que su padre no quería otro hijo sino el divorcio.

Todo comenzó a encajar en la cabeza de Gisela. El padre a un lado parado inmóvil mientras la mujer se retorcía. Esas dos señoras que la sujetaban bien pudieron ser aborteras. Lo que vio esa noche talvez no fue un delirio a causa de la fiebre si no un asesinato. El asesinato de su madre. Esta hipótesis nunca pudo ser comprobada

Gisela aún guarda rencor a su padre por el dolor causado. Todos estos recuerdos tienen siempre una cita con Gisela en aquel cementerio. La casa de su madre.

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