
Por Juan Ramírez Custodio.
Hace un tiempo en tierras lejanas, tres solitarios hermanos que laboraban en el campo, vivían lejos de presiones y disturbios por parte de otra gente, dedicados totalmente al cultivo de sus cosechas realizaban diariamente al arado y sembrío de sus tierras para el futuro cultivo de frutas y verduras consumidas por ellos mismos.
Leo, el hermano mayor, alto, delgado y de cara larga, con ideas centradas se podía decir que era el mas obsesionado con lo relacionado a su trabajo pues noche y día trabajaba duro para que nunca les falte nada, aunque su defecto era por ratos ser muy ambicioso por lo que secretamente tenían un pequeño campo aparte donde cultivaba solo para él. Agustín, el segundo de los tres hermanos, un poco mas bajo que su hermano mayor, de cabello muy corto, mismo corte militar, era un muchacho que solía ser algo flojo, dejado pero a fuerza trabajaba, mientras que el pequeño Mateo, de igual estatura que el segundo, un chico robusto y de cabello muy oscuro, estaba muy orgulloso de si mismo, de lo que aportaba para la ganancia, siempre con buen esfuerzo terminaba rápido sus quehaceres pero lo delataba la extremada viveza que adoptó desde niño, la habilidad para mentir y trabajar menos.
Tierras mas allá, tenían a un conocido que era un viejo sabio que de vez en cuando los visitaba o viceversa y compartían momentos agradables con historias para reflexionar que solo el viejo les relataba. Y un día les contó que al final de la colina Anker se situaba la morada del mas impresionante brujo de la región y que con buenas intenciones estaba dispuesto a mejorar la vida de cualquier persona que desee un cambio rotundo en su futuro, por supuesto que los hermanos lo tomaron como un relato mas pero el viejo sabio les aclaró que era totalmente cierta esa historia y que como todo cuesta un sacrificio, no sería fácil llegar a ese lugar ya que en el camino peligrosos sucesos les podía tocar vivir. Al trío les quedó siempre la curiosidad de saber si podrían vivir en mejores condiciones rodeados de comodidades y descansar del trabajo arduo y diario como lo es el cultivo en el campo.
Muchas dudas retumbaron la cabeza de estos tres muchachos hasta que un día, decidido y centrado, Leo les comentó a sus hermanos que iría en busca de ese gran brujo y le pediría que mejore la calidad de vida de los jóvenes hermanos, así que los intrépidos hermanos menores no se quedaron atrás y firmes en su ideal tomaron caminos diferentes para llegar a su destino, el pico de la colina Anker, la ruta era extremadamente larga pero los valientes hermanos estaban decididos a saber que será que les podía ofrecer el gran brujo para sus vidas ya que por el momento eran plenamente jóvenes.
Leo se encaminó y tomó una vía que al verla pensó que si solo miraba el suelo llegaría mas seguro y no tropezaría y con nada y pospuesto, no cometería ningún error. Y así lo hizo se echó a andar mirando solo lo que se cruzaba en su camino por lo que en un tramo, tras varios años de andar, se dio cuenta que lo único que logró fue quedarse con el cuello adormecido y mirando solo hacia abajo y que así le era imposible seguir avanzado, mucha confianza derramada en lo que hacía al inicio de su trayecto le impedía ahora avanzar. Sin visión al horizonte terminaba el viaje para Leo por lo que se quedaba atrás cuando apareció entonces por la misma ruta su hermano menor Agustín y lamentaba el fracaso de su hermano mayor, pero el fue mas listo y decidió solo mirar al frente sin distracciones en el camino, por cuestión de dejadez no le daba importancia a lo que se le presentaba cerca de el. Así que prosiguió su viaje y días mas tarde se dio cuenta que solo por mirar hacia el frente, cada día que pasaba era un retraso mas para el por las continuas caídas a causa de diversos baches en el suelo que impedían que se apresure. El había recorrido mucho mas que su hermano Leo pero al fin se estancó hasta donde llegó y no pudo mas perdiendo otros valiosos años que no supo aprovechar. Fue entonces donde finalmente apareció detrás de él, Mateo que seguía en pie y todavía firme en su decisión y al ver a su hermano caído también lamentó que se quedara en el camino. “Yo soy la única opción” se gritaba, entonces este muchacho había sido mas listo que sus dos hermanos mayores ya que la genial idea para llegar mas pronto era de mirar a ambos lados, al horizonte y a los obstáculos. Y como a sus otros hermanos, el plan no le dio resultado pues por muchos años mas de viaje, caminar viendo hacia los dos costados lo que consiguió fue perturbar su vista y perderse en su andar, esto le impedía también llegar mas pronto de lo que imaginó hacia la colina Anker y al igual que sus dos ingenuos hermanos quedó varado en pleno trayecto. La viveza mostrada por Mateo lo paró bruscamente y se acabó el viaje para el también.
Con mucha tristeza al saber que nunca lograron su objetivo y ya viejos al perder demasiado tiempo, el viejo sabio se apareció de la nada frente a ellos y sereno y en tono reflexivo les dijo: “Los defectos de cada uno de ustedes los detuvieron en todo momento, pues la importancia de saber como hubiera sido su futuro se descubre ahora. Esto es su futuro, lamentarse por no comprender el significado de unión. Sin decirles mas, seguiré esperanzado de algún día encontrar seres que aprecien el valor de la unión, a ellas les cambiaré su futuro.”
Así como apareció, el viejo sabio se desvaneció en el cielo y los tres hermanos continuaron en el campo trabajando y cultivando todas sus cosechas hasta el fin de sus días.
Leo, el hermano mayor, alto, delgado y de cara larga, con ideas centradas se podía decir que era el mas obsesionado con lo relacionado a su trabajo pues noche y día trabajaba duro para que nunca les falte nada, aunque su defecto era por ratos ser muy ambicioso por lo que secretamente tenían un pequeño campo aparte donde cultivaba solo para él. Agustín, el segundo de los tres hermanos, un poco mas bajo que su hermano mayor, de cabello muy corto, mismo corte militar, era un muchacho que solía ser algo flojo, dejado pero a fuerza trabajaba, mientras que el pequeño Mateo, de igual estatura que el segundo, un chico robusto y de cabello muy oscuro, estaba muy orgulloso de si mismo, de lo que aportaba para la ganancia, siempre con buen esfuerzo terminaba rápido sus quehaceres pero lo delataba la extremada viveza que adoptó desde niño, la habilidad para mentir y trabajar menos.
Tierras mas allá, tenían a un conocido que era un viejo sabio que de vez en cuando los visitaba o viceversa y compartían momentos agradables con historias para reflexionar que solo el viejo les relataba. Y un día les contó que al final de la colina Anker se situaba la morada del mas impresionante brujo de la región y que con buenas intenciones estaba dispuesto a mejorar la vida de cualquier persona que desee un cambio rotundo en su futuro, por supuesto que los hermanos lo tomaron como un relato mas pero el viejo sabio les aclaró que era totalmente cierta esa historia y que como todo cuesta un sacrificio, no sería fácil llegar a ese lugar ya que en el camino peligrosos sucesos les podía tocar vivir. Al trío les quedó siempre la curiosidad de saber si podrían vivir en mejores condiciones rodeados de comodidades y descansar del trabajo arduo y diario como lo es el cultivo en el campo.
Muchas dudas retumbaron la cabeza de estos tres muchachos hasta que un día, decidido y centrado, Leo les comentó a sus hermanos que iría en busca de ese gran brujo y le pediría que mejore la calidad de vida de los jóvenes hermanos, así que los intrépidos hermanos menores no se quedaron atrás y firmes en su ideal tomaron caminos diferentes para llegar a su destino, el pico de la colina Anker, la ruta era extremadamente larga pero los valientes hermanos estaban decididos a saber que será que les podía ofrecer el gran brujo para sus vidas ya que por el momento eran plenamente jóvenes.
Leo se encaminó y tomó una vía que al verla pensó que si solo miraba el suelo llegaría mas seguro y no tropezaría y con nada y pospuesto, no cometería ningún error. Y así lo hizo se echó a andar mirando solo lo que se cruzaba en su camino por lo que en un tramo, tras varios años de andar, se dio cuenta que lo único que logró fue quedarse con el cuello adormecido y mirando solo hacia abajo y que así le era imposible seguir avanzado, mucha confianza derramada en lo que hacía al inicio de su trayecto le impedía ahora avanzar. Sin visión al horizonte terminaba el viaje para Leo por lo que se quedaba atrás cuando apareció entonces por la misma ruta su hermano menor Agustín y lamentaba el fracaso de su hermano mayor, pero el fue mas listo y decidió solo mirar al frente sin distracciones en el camino, por cuestión de dejadez no le daba importancia a lo que se le presentaba cerca de el. Así que prosiguió su viaje y días mas tarde se dio cuenta que solo por mirar hacia el frente, cada día que pasaba era un retraso mas para el por las continuas caídas a causa de diversos baches en el suelo que impedían que se apresure. El había recorrido mucho mas que su hermano Leo pero al fin se estancó hasta donde llegó y no pudo mas perdiendo otros valiosos años que no supo aprovechar. Fue entonces donde finalmente apareció detrás de él, Mateo que seguía en pie y todavía firme en su decisión y al ver a su hermano caído también lamentó que se quedara en el camino. “Yo soy la única opción” se gritaba, entonces este muchacho había sido mas listo que sus dos hermanos mayores ya que la genial idea para llegar mas pronto era de mirar a ambos lados, al horizonte y a los obstáculos. Y como a sus otros hermanos, el plan no le dio resultado pues por muchos años mas de viaje, caminar viendo hacia los dos costados lo que consiguió fue perturbar su vista y perderse en su andar, esto le impedía también llegar mas pronto de lo que imaginó hacia la colina Anker y al igual que sus dos ingenuos hermanos quedó varado en pleno trayecto. La viveza mostrada por Mateo lo paró bruscamente y se acabó el viaje para el también.
Con mucha tristeza al saber que nunca lograron su objetivo y ya viejos al perder demasiado tiempo, el viejo sabio se apareció de la nada frente a ellos y sereno y en tono reflexivo les dijo: “Los defectos de cada uno de ustedes los detuvieron en todo momento, pues la importancia de saber como hubiera sido su futuro se descubre ahora. Esto es su futuro, lamentarse por no comprender el significado de unión. Sin decirles mas, seguiré esperanzado de algún día encontrar seres que aprecien el valor de la unión, a ellas les cambiaré su futuro.”
Así como apareció, el viejo sabio se desvaneció en el cielo y los tres hermanos continuaron en el campo trabajando y cultivando todas sus cosechas hasta el fin de sus días.
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