¿QUIÉN PUEDE SER EL TUTOR DE ESTE CICLO?

martes, 4 de marzo de 2008

La suegra

Por: Guevara figueroa raul



Se abrió la puerta, se abrió la puerta y yo estaba ahí, postrado en aquel aposento en el que solía leer.
Yo no sabía quien podría ser aquel sujeto que acechaba en el exterior de mi habitación ya que siempre tocaban antes de abrir. Ya no podía con esa interrogante que me carcomía el alma, el tiempo pasaba lento y yo estaba aterrado y cuando menos me di cuenta la puerta de caoba fina por fin se abrió por completo…¡¡era mi suegra!! Tenía una sartén en la mano, era de teflón, en el habían un par de huevos fritos con jamón.
Yo tenia mucha hambre, me había quedado dormido mientras leía y se me había pasado la hora de la comida. Se me hacia extraño que mi suegra con mucha felicidad me subiera la cena ya que era una vieja amargada y remilgosa.
Ella no quitaba esa mirada de felicidad y esa cínica sonrisa, me veía fijamente a los ojos sin siquiera parpadear, mientras yo me acordaba de todas las cosas que veía cuando bajaba por un vaso con agua a la cocina. De pronto me llego un recuerdo a la mente…estaba ella en el baño del sótano arrojando ingredientes y cosas extrañas al escusado, mientras que decía cosas raras hablando en lenguas desconocidas, siempre supe que esa vieja estaba loca.
Volví en mí, y era tan grande mi hambre y mi deseo de devorar esos huevos con jamón que sin más ni menos me los comí.
De repente empecé a sentir que los huesos se tronaban y mi piel empezaba a tornarse colorada, me dio mucho miedo, y la vieja se reía sin parar, siempre me había odiado.
Cuando de pronto intente bajar de la cama ,caí al suelo ya que mis piernas gruesas y largas estaban muy débiles sin fuerzas, yo no sabia ¿Por qué? cuando levante la mirada observe hacia el espejo grande y con detalles de fechas, estaba ahí convertido en una larga, roja y escurridiza...¡¡langosta!!
La vieja me tomo de la espalda, si es que todavía podía llamarla así, me llevo hasta la cocina, ya tenia el agua hirviendo con especias y todo tipo de condimentos. Llamo a mi esposa, ella no sabia nada de o que pasaba y no le paso ni por un segundo por la cabeza que esa langosta era su marido.
Observe una inmensa olla inmensa, calentada a fuego lento, la vieja de mi suegra me tomo de las patas y me lanzo sin pensarlo dos o mas veces a la olla hirviendo, y comencé a gritar, y gritar, y gritar del gran dolor que sentía al ser cocinado cuando de pronto… abrí los ojos, Estaba nervioso echado en la cama y me dije no esto no es real y me levante, me fije hacia el espejo y era todo una pesadilla, estaba sudando frío,y algo alterado y tocaron la puerta era mi suegra empujo con esos enormes brazos la puerta .
Tenía en la mano un sartén de teflón con un par de huevos fritos con jamón, justo como lo había.
Baje de la cama de un brinco y no lo pensé dos veces sino tres, y me lance por la ventana, no me ocurrió nada grave por que justo estaba mi esposa podando el pasto, caí encima de ella ocasionándole grandes lesiones tres cosquillas rotas, y la tibia quebrada.

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